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Affair

En cualquier fuente de caligrafía, los parámetros globales para el desarrollo de los caracteres suelen ser muy volátiles y difíciles de precisar, pero en este caso fue particularmente difícil porque la fotocopia era demasiado gris y las letras de tamaños distintos, muy entrelazadas, haciendo el escaneado imposible. El resultado de todo el trabajo son letras americanas de 1950 en un envoltorio muy argentino. Affair viene de la América de post guerra, y se funde con el espíritu de filete, el dulce de leche, la yerba mate, y Carlos Gardel.
Fue seleccionada para la Bienal Letras Latinas en 2006.

Candy Script

Casi todos los signos, tanto mayúsculas como minúsculas, poseen variantes lo que hace de esta una familia con alrededor de 600 caracteres en formato OpenType.

Kewl Script

Kewl Script es el resultado de ser capturado por una imagen posterior de un proyecto mientras se conceptualiza otro. Justo antes de terminar las pruebas finales de Mrs Blackfort algunas de las letras comenzaron a pensarse morfológicamente diferentes. La idea era hacerlas mas juguetonas y pesadas, pero con una idea de cartel sudamericano antes que de una bella manuscrita. Luego de trabajar la idea algunos bocetos derivaron en Candy Script y en Whomp. Pero al retomar el concepto inicial nació Kewl.
Esta tipografía es ideal para packaging de comida, tapas de libros y musica, y carteles de vidriera.

Miss Stanfort

La extraña forma en que las familias de Bluemlein fueron reunidas y creadas – recolectando distintas firmas y construyendo a partir de ahí alfabetos completos- es una fascinante aventura caligráfica. Como los signos construidos no se asemejaban a las firmas reales se otorgaron nombres ficticios a cada estilo. Las tipografías así obtenidas fueron mostrados en los catálogos Higgins Ink.
Alejandro Paul y Subtipos revivieron la colección Bluemlein en un completo set de versiones digitales expandidas, reflejando las demandas del diseñador actual.
Se ha tomado extremo cuidado en la digitalización de los originales, manteniendo los nombres ficticios originalmente asignados a ellos por Bluemlein.

Miss Robertson

La extraña forma en que las familias de Bluemlein fueron reunidas y creadas – recolectando distintas firmas y construyendo a partir de ahí alfabetos completos- es una fascinante aventura caligráfica. Como los signos construidos no se asemejaban a las firmas reales se otorgaron nombres ficticios a cada estilo. Las tipografías así obtenidas fueron mostrados en los catálogos Higgins Ink.
Alejandro Paul y Subtipos revivieron la colección Bluemlein en un completo set de versiones digitales expandidas, reflejando las demandas del diseñador actual.
Se ha tomado extremo cuidado en la digitalización de los originales, manteniendo los nombres ficticios originalmente asignados a ellos por Bluemlein.

Milonguita

La milonga es uno de los bailes más característicos de Argentina. Mientras el tango evoca nostalgia, milonga se presenta más actual, una luz del corazón en la mente de las personas.
En Milonguita la irregularidad de los trazos transmite emociones y establece un vínculo entre la fuente y la sensibilidad del diseñador. El resultado es una combinación tipografica de elegancia, energía y ritmo. Se puede jugar con los patrones hacia arriba y debajo de las letras, la creación de distintas imágenes y texturas, haciendo que el texto fluya suave y natural, cálido como la milonga.

Lagarto

Lagarto está basada en la manuscrita de Luis Lagarto, calígrafo novohispano del siglo XVI. Sus letras son increíblemente imaginativas y rebuscadas, y en ellas conviven elementos manieristas europeos y mexicanos. Las proporciones latinas clásicas se mezclan en Lagarto con bucles, espirales y volutas barrocas que provocan una lectura vívida, vertiginosa, y, paradójicamente, muy legible. Las versiones romana, itálica y versales/versalitas (small caps) corresponden a estilos manuales originales del calígrafo y no a invenciones del tipógrafo.

Lagarto forma parte del Compendio de Tipografías Mexicanas, iniciativa de Gonzalo García Barcha, entusiasta tipógrafo y editor mexicano. En su versión original fue comisionada para Blacamán Editores. Gonzalo también contribuyó con el manuscrito original en el que se inspiraron las formas de las letras, así como con la idea y la motivación inicial para este elegante proyecto.